yayoi kusama

publicado por pineapple . 29/01/2012 0 . Noticias,Diseñador,

En una increíble instalación de la Galería de Arte Moderno de Queensland, la artista Yayoi Kusama conocida por su amor a los puntos, construyó un espacio totalmente blanco: paredes, muebles, un piano y toda la decoración de una casa que sirvió como un gigante lienzo blanco. En el transcurso de dos semanas invitó a todos los niños que fueron a visitar el museo a colaborar en la transformación de este espacio.

Les dió miles y miles de puntos adhesivos de colores y dejó que los pegaran donde ellos quisieran, convirtiendo la casa en una vibrante explosión de manchas de color. A medida que los niños visitaban el museo se veía una evolución del paisaje simplemente espectacular. Esta instalación interactiva se denomina The obliteration room y se encuentra dentro la exposición titulada Look now, see forever.

Yayoi Kusama (1929) considerada la artista viva más grande de Japón, salió de su país nativo a los 27 años para vivir en New York. Un año y medio después de su llegada mostró su primera obra individual con cinco grandes lienzos de uno de sus proyectos más elogiados y significativos Infinity Nets. La exposición fue elogiada por críticos como Dore Ashton y Donald Judd, que la compararon incluso con Pollock. Además de las pinturas, esculturas e instalaciones, hizo performances, vídeos, y moda. También estuvo interesada en la política desde la infancia. En 1973 regresó a Japón y en 1977 su vulnerabilidad psicológica la lleva a internarse voluntariamente en el hospital donde hoy vive. Desde entonces, lanzó su carrera literaria. “Quiero explorar mi propia humanidad y la visión del mundo. Establecer un camino para mi búsqueda de la verdad”, explica Kusama definiendo su labor como artista. Ésta la lleva a cabo entre el hospital psiquiátrico de Tokio y su estudio, a pocos minutos de éste. En el primero vive desde hace más de veinte años; en el segundo, todavía hoy pasa largas jornadas de trabajo rodeada de grandes lienzos, brochas y pinturas. En esos lunares, cuenta la artista, ve “energía y vida”, dos de las obsesiones (tal vez también alucinaciones) que la mantienen en activo y que la llevarán, en 2012, al Pompidou de París, a la londinense Tate Modern y al Whitney de Nueva York.